Profesor Kennedy: «Estados Unidos no decaerá» — Las ambiciones de China y el rumbo de Japón
Ella es un tesoro nacional según la definición de Saichō, y un tesoro nacional supremo.
2021/3/2
Ella es un tesoro nacional según la definición de Saichō, y un tesoro nacional supremo.
Lo que sigue está tomado de la columna habitual de Yoshiko Sakurai, que cierra el número de Shūkan Shinchō publicado ayer.
Este ensayo también demuestra que ella es un tesoro nacional supremo según la definición de Saichō.
Una lectura imprescindible no solo para el pueblo japonés, sino también para personas de todo el mundo.
Profesor Kennedy: «Estados Unidos no decaerá»
El 9 de marzo participé en un diálogo a tres con el profesor Paul Kennedy en un seminario internacional titulado «¿Está Estados Unidos en declive?».
El profesor Kennedy, que participó a distancia desde su casa cerca de la Universidad de Yale, en Connecticut, en el este de Estados Unidos, preparó y comprobó rápidamente el audio.
Nosotros también terminamos los preparativos mucho antes de la hora prevista.
Me presenté y pregunté: «Si le parece bien, ¿empezamos?».
El profesor Kennedy respondió con una expresión muy alegre: «¡Empecemos!».
Cuando oigo el nombre de Paul Kennedy, pienso inmediatamente en los dos volúmenes de la edición japonesa de Auge y caída de las grandes potencias.
Este libro, que describe el auge y la caída de las grandes potencias entre 1500 y 2000, se convirtió en un éxito de ventas internacional.
El ejemplar que tengo es la edición de 1988, traducida por Chikara Suzuki y publicada por Sōshisha.
Por aquel entonces, colaboraba con Bungeishunjū y Shokun!, pero todavía no era escritora, y el profesor Kennedy era una figura deslumbrante.
El profesor estaba preparado y lleno de entusiasmo por comenzar el diálogo.
¿Está Estados Unidos en declive?
Si lo está, ¿seguirá decayendo?
Para Japón, no hay preguntas más apremiantes que estas.
Después de todo, debemos abordar la seguridad de Japón junto con Estados Unidos.
La posibilidad de impedir que el Partido Comunista Chino domine el mundo es una cuestión crucial que determinará el destino de Japón y del mundo entero.
El profesor Kennedy propone que primero retrocedamos quinientos años.
Hace quinientos años, China era el país más grande del mundo.
A partir del siglo XIX, las grandes potencias comenzaron a dominar el mundo entero, y Japón y Estados Unidos ganaron fuerza dentro de esta nueva configuración.
En el siglo XX, la Primera Guerra Mundial debilitó a Europa, mientras Estados Unidos y Japón ganaron fuerza.
En el siglo XX, la Primera Guerra Mundial debilitó a Europa, mientras Estados Unidos y Japón ganaron fuerza.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en una superpotencia, mientras Japón fue derrotado, perdió a millones de ciudadanos y cayó al nivel de los países más pobres del mundo.
China está decepcionada.
Después de la guerra, Japón volvió a surgir como una gran potencia mundial, mientras Estados Unidos condujo a la Unión Soviética al colapso y se convirtió en la única superpotencia.
Aun así, el mundo entero sigue intentando discernir la realidad de su poder y de su futuro.
En este contexto, China ha promovido activamente la teoría del declive de Estados Unidos.
El ex primer ministro australiano Kevin Rudd, conocido como un político favorable a China, señala que la política de Xi Jinping hacia Estados Unidos ha sido constante desde que asumió la presidencia en 2013, y que su convicción fundamental es que el curso de la historia favorece a China.
(Foreign Affairs, número de marzo-abril de 2009)
Según Rudd, China ya ha declarado que superará a Estados Unidos y dominará el mundo en 2049, el centenario de su fundación, y está adelantando los plazos en muchos aspectos de su camino para convertirse en la nación más poderosa del mundo.
Por ejemplo, la modernización de las fuerzas armadas se completará dentro de otros seis años, en 2015, ocho años antes de lo previsto inicialmente.
Esta considerable aceleración tiene como objetivo obtener una ventaja sobre Estados Unidos en todos los aspectos de un intento de apoderarse de Taiwán.
Rudd escribe que China está sorprendida de que la contraofensiva estadounidense sea más limitada de lo esperado.
China ha establecido objetivos concretos para quebrar la supremacía estadounidense y los está llevando a cabo de manera constante, uno por uno.
Cuando pregunté al profesor Kennedy qué pensaba de la difusión por parte de China de la teoría del declive de Estados Unidos, respondió que los medios chinos tienen un interés extraordinario en escribir sobre este tema porque desean presenciar ese declive sin entrar en guerra.
Los esfuerzos de China por difundir la teoría del declive de Estados Unidos probablemente formen parte de sus características «Tres Guerras»: la guerra de opinión pública, la guerra psicológica y la guerra jurídica.
Al crear la impresión de que el poder estadounidense se está debilitando, China puede erosionar la confianza en Estados Unidos, atraer a más países hacia sí e incluso introducir una cuña en las alianzas estadounidenses.
Quizá sea un medio para hacer creer a la gente que China es más fiable que Estados Unidos.
Después de formular estas observaciones acertadas, el profesor Kennedy declaró lo siguiente.
El declive de Estados Unidos es relativo, no absoluto.
Estados Unidos quizá tenga que compartir su posición con otras grandes potencias emergentes, pero seguirá siendo fuerte.
En ese sentido, China se sentirá decepcionada.
El profesor Kennedy afirma que China no derrotará a Estados Unidos y que esa fortaleza proviene de una economía sólida.
El profesor destaca que Estados Unidos puede lograr un crecimiento económico extraordinario y llevar la prosperidad al pueblo estadounidense.
Esto, según él, restaurará la confianza en el gobierno estadounidense y el respeto por la democracia, contribuyendo a la estabilidad de la nación en su conjunto.
El rumbo de Japón
Sin embargo, el profesor previó que Estados Unidos necesitaría cooperar con sus aliados para hacer frente a China y valoró muy positivamente al primer ministro Shinzō Abe por concebir un marco de cooperación entre Japón, Estados Unidos, Australia e India.
Al mirar hacia atrás en la historia, encontramos casos similares.
Antes de la Primera Guerra Mundial, Alemania construyó numerosos buques y desarrolló una gran armada.
Francia, el Reino Unido, Rusia y otros países se alarmaron, y esto acabó conduciendo a la Primera Guerra Mundial.
Otro caso comparable es el de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.
La Unión Soviética también desarrolló su armada y avanzó hacia el Mediterráneo.
En respuesta, Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Italia y otros países cooperaron estrechamente para impedir las actividades agresivas de la Unión Soviética.
El Quad de Japón, Estados Unidos, Australia e India, la voluntad del Reino Unido de incorporarse y hasta las respuestas favorables de Francia y Alemania al Quad surgieron todos de la ofensiva agresiva de China.
Si extrapolamos los ejemplos históricos presentados por el profesor Kennedy, el bando que pierde es el que provoca fricciones temerarias.
En otras palabras, en la crisis actual, el perdedor es China.
El día 15, cuando escribí este artículo, los secretarios de Estado y de Defensa de Estados Unidos visitaron Japón para participar en el Comité Consultivo de Seguridad Japón-Estados Unidos, conocido como «2+2».
El documento «Reafirmación de la sólida alianza Japón-Estados Unidos», publicado por el gobierno estadounidense el 14 de abril, declara expresamente que «el compromiso de Estados Unidos con la defensa de Japón es absoluto», que «el artículo V del Tratado de Seguridad Japón-Estados Unidos se aplica a las islas Senkaku» y que «Japón y Estados Unidos cooperarán para responder a los desafíos de China».
Existía la preocupación de que la administración Biden se convirtiera en una segunda administración Obama, conciliadora hacia China.
Sin embargo, el contenido del documento mencionado, la celebración del «2+2» y la llegada del primer ministro Yoshihide Suga a Washington el primer día de la cumbre disipan todas esas dudas.
El profesor Kennedy dijo que, si las relaciones económicas de Japón con China se deterioran, habrá alternativas, pero que, si las relaciones de seguridad de Japón con Estados Unidos se deterioran, no habrá alternativa.
Tiene razón.
Este diálogo a tres me llevó a pensar que, en el gran curso de la historia, Japón debe llevar a cabo reformas profundas, incluida una revisión de la Constitución, para sobrevivir como una nación digna de ese nombre.
