Las Naciones Unidas deberían dividirse en dos — para superar el “mal insondable” y las “mentiras verosímiles”
Publicado el 4 de enero de 2020.
Como republicación de un capítulo publicado el 22 de agosto de 2018, este texto critica el estado actual de las Naciones Unidas y sostiene que debe trazarse una clara división entre los países que disfrutan de la libertad y la democracia y los países gobernados por dictaduras de partido único comunista o por dictadores.
Señala el papel de Japón, la influencia de la política de ocupación del GHQ, y los problemas de Asahi Shimbun, NHK, ciertos académicos y políticos de la oposición, y presenta una estructura mediante la cual la humanidad puede superar el “mal insondable” y las “mentiras verosímiles”.
2020-01-04
Estas personas se han convertido en agentes de China y de la península coreana, y, con mala voluntad hacia Japón, utilizan la forma actual de las Naciones Unidas para seguir impidiendo el progreso de la humanidad y la realización de la paz.
Vuelvo a publicar el capítulo que emití el 22 de agosto de 2018 con el título: Se resolverá el estado en que el mundo es constantemente perturbado por el “mal insondable” y las “mentiras verosímiles”, y en que, aun en el siglo XXI, no puede perseguir la verdad.
Las Naciones Unidas deberían dividirse en dos.
Japón es el país donde, después de Estados Unidos, giró la “mesa giratoria de la civilización”, porque creó una civilización que la humanidad nunca antes había logrado: sin clases, sin ideología y sin religión.
El papel de Japón consiste en liderar el mundo durante otros 170 años, junto con Estados Unidos, como campeón de los países de la libertad y la democracia.
Sin embargo, la política de ocupación del GHQ al final de la guerra tuvo demasiado efecto, y en Japón existen fuerzas como Asahi Shimbun, NHK, los académicos que les hacen eco y los políticos de la oposición, que intentan impedir que Japón cumpla su papel.
Son, precisamente, fuerzas conservadoras en el peor sentido, que obedecen al pie de la letra la política de ocupación del GHQ.
Y, por si fuera poco, sirven como agentes de países como China y la península coreana, países del mal insondable y de las mentiras verosímiles.
Son los mayores necios posibles, que obstaculizan el progreso de la humanidad y la consecución de la paz.
Estas personas se han convertido en agentes de China y de la península coreana, y, con mala voluntad hacia Japón, utilizan la forma actual de las Naciones Unidas para seguir impidiendo el progreso de la humanidad y la realización de la paz.
Para impedir cosas como ésta, las Naciones Unidas deberían, reflejando la realidad, dividirse en dos.
Es decir, por un lado, países como Japón, Estados Unidos y las naciones europeas, países de libertad y democracia, países donde florecen verdaderamente las flores del saber, del arte y del deporte, países donde las personas viven libremente y enriquecen su única vida antes de morir,
y, por otro, países gobernados por dictaduras de partido único comunista o por dictadores, países donde no existe una verdadera forma de amar y disfrutar el auténtico saber, el arte y el deporte,
así como países que no sólo son pobres, sino que tienen una cultura y una civilización pobres, y por eso intentan depender económicamente de esos países.
Hace mucho tiempo que llegó el momento de dividirse en esos dos grupos.
Es decir, debe separarse de inmediato la unión de los países que disfrutan de la libertad y la democracia del conjunto de países gobernados por dictaduras de partido único comunista o por dictadores.
Se resolverá el estado en que el mundo es constantemente perturbado por el “mal insondable” y las “mentiras verosímiles”, y en que, aun en el siglo XXI, no puede perseguir la verdad.
Es sólo cuestión de tiempo que el castigo divino caiga sobre el conjunto de países gobernados por dictaduras de partido único comunista o por dictadores.
Aunque pueda haber cierta diferencia de tiempo.
El “mal insondable” y las “mentiras verosímiles”…
Porque la humanidad ha luchado para superar precisamente esas cosas.
