La misión del artista y el escritor de ficciones — La crítica de Ara Kenichi a Killing Commendatore y la visión histórica de Haruki Murakami
Partiendo de la definición del arte como revelación de verdades ocultas, Ara Kenichi analiza y refuta de forma rigurosa la visión histórica de Haruki Murakami en Killing Commendatore. El ensayo examina la manipulación del caso de Nankín, la desinformación histórica, el sesgo mediático y el uso político internacional de estas narrativas. Un texto imprescindible para el público japonés y mundial.
La misión del artista y el escritor de ficciones — La crítica de Ara Kenichi a Killing Commendatore y la visión histórica de Haruki Murakami.
Tomando como punto de partida las palabras de una veterana profesora del Ballet Real de Mónaco, respetada profundamente por primeras bailarinas de todo el mundo, quien afirmó que “el artista es la única existencia capaz de iluminar verdades ocultas”, Ara Kenichi critica con dureza la visión histórica de Haruki Murakami en su ensayo publicado en la revista mensual WiLL bajo el título “La ignorancia y la falsificación histórica en Killing Commendatore (Masacre de Nankín)”.
A través de la falsa imagen del escritor reflejo de los valores del Asahi Shimbun, las circunstancias de la industria editorial, el uso político por parte de China y las falsedades en torno al Regimiento de Fukuchiyama, esta obra interroga de manera integral la misión del artista y la responsabilidad del escritor.
No solo el pueblo japonés, sino el mundo entero, debe leer este texto.
La absurda fantasía de Killing Commendatore y la falsa visión de la historia — La crítica exhaustiva de Ara Kenichi a Murakami Haruki (continuación).
Este capítulo es la continuación del análisis crítico de Ara Kenichi sobre Killing Commendatore (Masacre de Nankín).
Examina en detalle los antecedentes de la relación padre-hijo, las falsedades en torno al regimiento de Fukuchiyama, el desarrollo del juicio sobre el testimonio de Higashishirō, el sesgo de los medios de comunicación, la endeble base de la teoría de los “400.000 muertos” en Nankín y los hechos relacionados con la gestión de prisioneros de guerra.
Demuestra que la visión histórica de Murakami se apoya en la ignorancia y la falsificación.
Es un ensayo imprescindible no solo para Japón, sino para el mundo entero.
La realidad del ejército chino, completamente diferente del ejército japonés, y la distorsión de la visión histórica de Haruki Murakami (continuación).
Este capítulo es una continuación del análisis crítico de Ara Kenichi sobre Killing Commendatore de Haruki Murakami.
Examina la realidad de los soldados vestidos de civil del ejército chino, el posicionamiento legal internacional respecto a la ejecución de prisioneros, los malentendidos sobre el sistema de reclutamiento, la situación real de la sociedad japonesa en los años Shōwa 12 y 13, y los errores históricos dispersos en las obras de Murakami.
Señala con detalle que la representación de Murakami, que ignora las diferencias fundamentales entre los ejércitos japonés y chino, está basada en la ignorancia y la distorsión.
Advierte del peligro de una visión histórica gravemente sesgada.
La realidad del ejército chino completamente distinta del japonés y la falsificación de la historia en las obras de Haruki Murakami (continuación).
Este capítulo es una continuación en la que Ara Kenichi verifica de manera exhaustiva, basándose en hechos históricos, los errores en las descripciones sobre el Incidente de Nankín y la ejecución de prisioneros que aparecen en Killing Commendatore.
Señala la realidad de los soldados de civil del ejército chino, las disposiciones del derecho internacional, el sistema de reclutamiento, la verdadera situación social de los años Shōwa 12 y 13, así como los errores históricos sobre la Guerra Civil Española y el bombardeo de Guernica.
Advierte del peligro de que la obra de Murakami difunda una visión histórica falsificada mediante la ignorancia y la distorsión.
Asimismo, lanza una advertencia sobre la reciente expansión internacional de la exageración y la falsificación del Incidente de Nankín, visible en emisiones internacionales de NHK, publicaciones extranjeras y un informe del Parlamento británico.
Hace ya bastante tiempo, una anciana profesora del Ballet Real de Mónaco, profundamente respetada por primeras bailarinas de todo el mundo, visitó Japón.
En aquella ocasión, habló sobre el sentido de la existencia del artista.
“El artista es una existencia valiosa porque es el único capaz de iluminar las verdades ocultas y expresarlas”.
Nadie podría oponerse a estas palabras.
Ara Kenichi no es solo un antiguo alumno de mi querida alma mater, la Segunda Escuela Superior de Sendai, sino también una figura por cuya obra siento una profunda admiración, como bien saben mis lectores.
A continuación, presento un extracto de su ensayo titulado “La ignorancia y falsificación histórica de Killing Commendatore (Masacre de Nankín)”, publicado en la revista mensual WiLL que llegó a mi hogar el día 22.
Al leer este trabajo, confirmé que cierta valoración mía sobre Haruki Murakami daba plenamente en el blanco.
No hay duda de que Murakami es una persona que lee y estudia con detenimiento el Asahi Shimbun.
Es decir, no es exagerado afirmar que su mente está formada por los editoriales del Asahi.
A ello se suma una mente construida a partir del plagio de ideas y estilos de escritores estadounidenses, principalmente de relato corto, cuyas obras tradujo al inicio de su carrera.
Las circunstancias de una industria editorial en declive y las pretensiones de países hostiles a Japón se superpusieron para elevarlo a la categoría de superventas.
No sería exagerado decir que fue una imagen ficticia creada para difundir un falso moralismo al estilo del Asahi Shimbun.
Cuando supe que, tras hacerse rico, escribía hospedándose en resorts internacionales, de inmediato concebí una hipótesis.
Los servicios de inteligencia de China o de la península coreana seguramente lo tendrían como objetivo.
Y además, el escenario sería un resort internacional.
No existe un escenario más fácil para tender una trampa.
Si esta hipótesis no fuera cierta, entonces Murakami sería simplemente un hombre ignorante que desconoce que China es un país de “maldad insondable” y de “mentiras verosímiles”.
Sería un hombre ignorante que no sabe que, desde tiempos antiguos, los países vecinos de China siempre la han observado con recelo como un “Estado de entrañas negras”.
Sería también un hombre que desconoce que en las librerías chinas existen secciones completas dedicadas a los llamados “libros de entrañas negras”.
En mi vida como empresario, hubo personas que, al hablar de los chinos, siempre añadían la coletilla “porque los chinos son inteligentes”.
Probablemente ellos también leían y estudiaban con devoción el Asahi Shimbun.
Si mal no recuerdo, también eran graduados de la Universidad de Waseda.
Y, como añadido, a veces remataban diciendo “son más inteligentes que nosotros”.
No hace falta explicar cuán molesto e irritado escuchaba yo aquello en mi fuero interno.
No solo los ciudadanos japoneses, sino las personas de todo el mundo, deben leer esto.
Ara Kenichi.
“La ignorancia y la falsificación histórica de Killing Commendatore (Masacre de Nankín)”.
La errónea visión de la historia de Haruki Murakami, elogiado por China.
Haruki Murakami ensalzado por China.
La continuación, en el próximo capítulo.
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